Aspectos del trabajo rural: Campaña de trilla anual.
Viaje desde Esperanza (pcia. de Santa Fe) hasta Entre Ríos. Alrededor de 1962-63
Autor: Hugo M. Zingerling

Desde que mis antepasados llegaron desde Europa a Esperanza, siempre estuvieron relacionados con el trabajo del campo. Estuvieron también, quizás sin saberlo entonces, sujetos a los avatares macroeconómicos que fueron afectando a la Argentina desde sus comienzos como Nación organizada, allá por 1853.
Cuando aparecieron las primeras trilladoras, ellos trabajaron también en este rubro.La tradición y las circunstancias, sobre todo económicas, hicieron que la familia continuara en esa actividad hasta la generación de mi padre. Primero fueron las trilladoras a vapor, que manejaban mis tatarabuelos y mis abuelos, traídas de Estados Unidos o de Europa, luego otras más modernas, y de fabricación nacional, más precisamente "genuinamente" santafesinas como las Senor o las Bernardín, en épocas en que se intentó tener una industria nacional argentina que nos proveyera de todo lo que necesitábamos...Muchas marcas como Daniele, Senor, Bernardín, Rotania, Gema, Boffeli, Vasalli, Mainero, Arauz -y otras que ya no recuerdo-, (que significaban y representaban cada una de ellas a algún pueblo que las fabricaba) y que a su vez el éxito de esas marcas, le daba prestigio y trabajo a mucha gente de esos mismos pueblos. Recuérdese el caso mas emblemático, San Vicente, el pueblo que vivía de la industria de las trilladoras...

Hacia los años 1960, para poder mantener los costos y obtener un mínima ganancia como para continuar en este negocio o actividad, y ante la aparición de muchísima competencia, los poseedores de equipos de maquinas trilladoras, tendieron a asociarse entre sí y comenzaron a buscar nuevos horizontes donde ir a cosechar, tratando de tener casi todo el año ocupado en esas tareas, cubriendo de esa forma todos los cultivos estacionales. En la zona de las colonias agrícolas santafesinas, había muchos equipos de trilladoras que tuvieron su auge desde fines del siglo XIX hasta los fines de los años 1950. (1)
(1) (Puede consultarse: Anuario Kraft - Gran Guía General del Comercio, Industria, Agricultura, Ganaderia, Profesionales y Elemento oficial de la República Argentina Argentina, Edición 1929, Provincias y Territorios, Tomo II, Ed. Guillermo Kraft, Bs. As.1929, Biblioteca del Colegio San José, de la ciudad de Esperanza, pcia. de Santa Fe, República Argentina). Allí, en la guía correspondiente a los pueblos de la provincia de Santa Fe, es posible encontrar en cada pueblo o ciudad agrícola varios equipos de trilla. Por ejemplo Empalme San Carlos, que para esa época tenía 500 habitantes, tenía un equipo de trilla perteneciente a Francisco Grenón.Hay que ver la significancia que tenía la presencia de un equipo de trilla, para un pueblo. Ya que garantizaba por lo menos 20-25 puestos de trabajo, para la forma de trillar que se tenía para esa época, más actividades conexas, como ser reparaciones en talleres locales, acopio, venta de bolsas e insumos para la campaña, etc..Otro pueblo, como Emilia, que contaba con 1.100 habitantes,en 1929, tenía en el rubro trilladoras a: Didier Cirilo, Didier Hnos., Didier Juan Alfonso y Pastorelli Hnos.

Y así por cada pueblo. Piénsese, cuanto trabajo generaba esta actividad, además de asegurar la presencia de los pobladores en el lugar y no tentarlos a emigrar a las grandes ciudades.

Los minifundios locales, ocupados muchos ya en las explotaciones tamberas y con cada vez menor superficie dedicada a los cereales, ya no ofrecían trabajo suficiente, con el agravante de ser estos cultivos muy estacionales como el trigo, el lino y el centeno. Esto obligó, para poder seguir ....a buscar nuevos horizontes. Algunos adaptaron los equipos para la cosecha de maíz y sorgo...Algunos incorporaron equipos como para poder cosechar arroz, aunque debido a las características del cultivo era necesario contar con nuevas tecnologías, ya que se tiene que trabajar con piso mojado y contar con para ello con mayor infraestructura, además aumentan los riesgos de roturas y aparecen problemas alternativos nuevos.

Fue bastante común, a principios de la década de los años 1960, que equipos de máquinas trilladoras de la zona del Departamento Las Colonias, comenzaran a diversificarse en las tareas que ofrecían y a viajar hacia otras zonas, buscando trabajo... Otros, cosechaban tempranamente los cereales de la zona central de Santa Fe y luego emigraban hacia el sur, sobre todo a las zonas cerealeras de Mardel Plata, Necochea, llegando hasta Bahía Blanca algunos, donde las cosechas estaban a punto uno o dos meses después que en la zona de Santa Fe y eso les permitía obtener mas posibilidades de trabajo, además los rindes allí eran superiores y más estables, que en la zona central de Santa Fe, una zona casi límite y marginal en cuanto a la siembra del trigo. Son recordables los equipos de trilla de Dolfo, Russi, Erni, los Hang de Franck, y otros más que no recuerdo, que anduvieron en campaña (así se denominaba al término de días que iba desde la salida de la ciudad de origen hasta la vuelta, aunque sea meses después y referida al cereal u oleaginosa específica, del trigo, del arroz, del maíz, del girasol, del sorgo, cebada, etc.).
Pero esto también significaba un traslado de más de mil kilómetros con mucho equipo, más el apoyo logístico necesario. Las trilladoras de entonces no iban a más de 30 ó 40 km. por hora, significando días de traslado y costos. Una alternativa más cercana se presentaba en la vecina provincia de Entre Ríos, que al no estar bien comunicada, había permanecido en sus condiciones de producción, parecida a la Santa Fe de los años 30, ya que se vivía mucho de la agricultura y los tambos no eran tan importantes y sus colonias agrícolas eran parecidas a las de Santa Fe. Fuera de estas colonias los clásicos lugares ganaderos seguían produciendo como siempre en base a la gran extensión.

En el caso de mi padre y sus socios, comenzaron a ir a la provincia de Entre Ríos. En ese entonces no existía el túnel subfluvial ni el puente sobre el Colastiné, por lo tanto para ir desde Esperanza a Paraná, era necesario cruzar el río Paraná en dos balsas. Ellos se dirigían desde Esperanza, pasando por Santa Fe y luego debían cruzar con las trilladoras en primer lugar el río Colastiné con una balsa a cadenas, que todos conocían como La Maroma.

Luego cruzaban la isla Berduc hasta el embarcadero de balsas, y allí abordaban otra balsa que hacía el cruce habitual entre Santa Fe y Paraná, generalmente no se salvaban de tres o cuatro horas de cola, para abordar el ferry y luego continuaban camino hacia los distintos puntos de la provincia donde había sembrados para cosechar como ser Crespo, Viale, etc. Las trilladoras, cuando están listas para trillar son muy anchas, por eso cuando hay que trasladarlas por una ruta o camino , hay que desarmarles el recolector de cereales, y llevar a remolque estos elementos, más casillas para vivir durante la llamada "campaña" y alguna pick-up para auxilio. Trasladar y llevar todo esto, siempre se tiene que hacer a baja velocidad y hay que estar muy atento a no ocasionar accidentes y cumplir con todas las reglas de seguridad. He aquí algunas viejas fotografías de esa época que rescaté del baúl de los recuerdos. Son fotos de aficionado, quizás no muy nítidas, pero creo que alcanzan para ilustrar acerca de como era aquella pequeña odisea, que hoy ni nos detenemos siquiera a pensar en como ir de Santa Fe a Paraná. Decimos, en una hora estoy allí y nada más.

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Los últimos aprestos. Ya está todo listo para salir. Solo resta despedirse de las familias y controlar que todo este en orden y no olvidar nada. Quizás era fin de Diciembre. El viaje comienza, en esta imagen dos Bernardín, (eran modelo 1957, del mismo año en que naci) momentos antes de la salida para Entre Ríos desde Esperanza. Recuerdo que mi padre trabajó con ellas hasta los años 66, más o menos y que el lugar por donde se lanzaban las bolsas, cuando las máquinas estan en reparaciones, era usado por los chicos del barrio como tobogán.

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Una vez que todo está en orden, todo el equipo comienza el lento viaje con las esperanzas de tener una buena campaña, de trillar mucho, tener pocos contratiempos mecánicos y climáticos, poder pagar las cuentas y quizás obtener una buena ganancia....

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Llegados a Colastiné, había que esperar y hacer una cola para cruzar con una vieja balsa a cadenas, que hacía las veces del puente que hoy existe entre Colastiné y la isla Verduc. Muchos camiones desde Paraná venían a buscar todos los días distintas mercaderías a Santa Fe y viceversa. Era casi seguro llegar y tener que ponerse en una fila hasta que llegue el turno, de subir a la primer balsa.


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Foto de rampa de la balsa que hacía el cruce del Río Colastiné, mientras esperan que llegue el momento de embarcarse.
Una vez embarcados, cuando se llegaba a la otra orilla, tenía un sistema de puerta o compuerta que se apoyaba en el suelo y por allí descendían los vehículos. Aquí los miembros de la caravana matan el tiempo esperando el momento de poder continuar....

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Los camiones con cargas peligrosas y los vehículos especiales como ser las máquinas trilladoras, cruzaban en unas barcazas parecidas a las que se siguen utilizando hoy para cruzar todo vehículo que no lo puede hacer los el túnel subfluvial, por razones de seguridad. Aunque esta foto no es muy perfecta se puede ver a lo lejos a esa barcaza llegando al pontón, desde donde se iniciaba la descarga de los vehículos en cada orilla.

 

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Esta es la imagen del Ferry-Boat que cruzaba desde la isla Verduc hasta la ciudad de Paraná, pero todos la conocían como "la balsa", haciendo innumerables viajes entre ambas orillas. Estaba destinada a llevar vehículos de menor porte como autos, motos y omnibus. Si se amplía la imagen es posible ver autos y onmibus sobre ella, por supuesto que el porte de los ómnibus, era mucho mas pequeño que los actuales.Eran unos viejos Bedford carrozados y de otra marcas que ya no recuerdo.

 

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A bordo de la balsa que tardaba alrededor de una hora y media en cruzar el grupo de esperancinos aprovecha para tomarse una fotografía


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Llegando a Paraná se pueden observar las colinas que están cerca de lo que era una cantera, conocida como planta de cemento portland San Martín, actualmente están las instalaciones cerradas, (fueron adquiridas por Loma Negra, funciona ahora como depósito de esta firma, las causas de su no funcionamiento estarían dadas por un agotamiento de la cantera y que el material que queda ya no es de la calidad necesaria para producir cemento de calidad competitiva), cercanas a la Bajada Grande de Paraná, atracadero de balsas, aún existente.

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Ccuando se llegaba a Paraná, los vehículos debían bajar por estas plataformas y con mucho cuidado, ir descendiendo hasta llegar a tierra firme....

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Luego se continuaba la marcha hacia los campos de trilla de Entre Ríos, que previamente se habían visitado y acordado verbalmente las condiciones de trilla, precios, tiempo, porcentajes, etc.

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Una vez llegados a los campos, la premisa era rogar que hiciera buen tiempo, y trabajar la mayor cantidad posible, incluso a veces hasta de noche, si las condiciones lo permitían...

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Otra imagen de los campos entrerrianos por los años 1962/63

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Revoleando gorras y el sombrero, la última trilla y la vuelta ha casa, aunque otra vez había que iniciar el camino de regreso con los avatares de la balsa...pero había valido la pena la "campaña"...

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Regreso a Esperanza y un nuevo cruce en la balsa, ocasión para una nueva foto entre amigos trabajadores, eran socios, amigos, compañeros que tenían todavía la oportunidad de trabajar y soñar por una Argentina distinta, recuerdo cuando a veces se reunian en mi casa tíos, primos y amigos de mi padre, o en la casa de mis abuelos. Cada persona llevaba el uniforme que utilizaba para su trabajo, y cada uno de ellos tenía en su ropa, auque estuviese limpia, el olor característico de la industria o actividad a que se dedicaba. Recuerdo el tenue olor a aceite de lino de un tío que trabajaba en una aceitera, el olor del curtido de cueros, de los que trabajaban en curtidurías y el olor a dulce de leche de un tío que trabajaba en una lechería. También sus manos, aún en la limpieza de los Domingos, llevaban los rastros de la actividad que desarrollaban, durante la semana, por ejemplo era característico que los trabajadores de las curtidurías, tuviesen siempre las manos teñidas de un tenue color rojo, por su manipuleo con el tanino, los mecánicos, dedos gruesos y siempre un poco más oscuros, por más que se empecinaban en limpiarlas con un poco de nafta blanca y una estopa. Por ejemplo mi padre, cuando decidió finalmente dejar el trabajo de las cosechadoras, trabajó hasta jubilarse en la Curtiduría Las Colonias, que habían fundado los inmigrantes italianos De Pace y Popilio, en Esperanza.
Un Argentina feliz, donde había trabajo, y los Domingos se hablaba de los triunfos de los Gálvez, los Emiliozzi o los Bordeu y Pairetti...(según fueran hinchas) y se escuchaba por radio los grandes premios de Turismo Carretera por Radio Rivadavia, con González Rouco....

Homenaje a los señores: Hector Clauss, Domingo Colombo, Higinio Lamagni, Girolimetto, Aranda, Armando Buttarelli, Mario Zingerling y otros.

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Ultima actualizacion: Septiembre 25, 2004 19:09